La firma del peruano Kaoru Morioka ha quedado estampada en el en el equipo Taiyo Yakuhin Banff y se ha convertido en el primer latino en hacerse profesional de fútsal en Japón.
Su vida cambiará desde este mes cuando se mude a Nagoya y empiece a vivir de lo que él considera su única pasión. Y mientras se hace a la idea de lo que será su futuro, el ex jugador de Fire Fox en la Liga de Kanto, y de Chuo Fútsal en los torneos dekasegi, devela su verdadero rostro en esta entrevista.
IPC: ¿Le preguntaste al presidente de tu nuevo equipo por qué te escogió?
KM: No, para qué. Él sabe por qué. Si me escogió me escogió y yo tengo que trabajar nada más. Tal vez porque le caigo bien o le gusta como juego. Lo que me había dicho antes es que mi estilo de juego, no hay otro en Japón. La forma como pivoteo. Y la verdad no le entendí porque yo no sé como juego. Me quedé asombrado de que alguien decida pagarme solo por jugar.
IPC: No te valoras mucho por lo visto...
KM: No me siento seguro de mí mismo.
IPC: Puedo aceptar eso en tu vida diaria pero cuando estás jugando pareces todo lo contrario...
KM: Eso es lo que yo aparento, lo que la gente ve, lo que oculto...
IPC: ¿Y qué es lo que ocultas? ¿Cómo eres en verdad?
KM: Más nervioso, antes de cada campeonato...(risas)
IPC: ¿Así sean campeonatos pequeños?
KM: Todos. No me gusta perder. Por eso me presiono a mi mismo, si pierdo acá entonces soy menos que ellos.
IPC: ¿Siempre has sido así? ¿O esa exigencia es a raíz de tu incursión en la Liga de Kanto?
KM: Así sea un campeonato relámpago. Cuántas veces la gente me ha visto llorar, por eso me llaman de llorón. Cada partido que termina y perdemos a veces lloro de cólera o de impotencia.
IPC: ¿Cuántos años trabajaste para esto?
KM: En fútbol sala empecé a los 21 años.
IPC: ¿Antes qué hacías?
KM: Nada. Hacía arubaito. Hasta los 15 jugué fútbol en el colegio. Después tuve un periodo de para por seis años.
IPC: ¿Ha sido difícil ser peruano y estar en el mundo del fútbol sala?
KM: Más bien para mi es una ventaja ser peruano porque tengo otra mentalidad. Otro estilo de juego. Por ejemplo la maña, el ritmo para llevar la bola. El japonés no tiene eso, y la garra, cosa que ellos tampoco tienen. Así pierdan se están riendo. Eso es lo que más detesto. En la cancha soy peruano. En la vida diaria 50 - 50 por ciento, seguramente.
IPC: En cuestión de aceptación ¿ha sido una barrera ser peruano?
KM: No, de ningún tipo. En el mundo del fútbol sala nunca me he lamentado de ser peruano porque aquí los jugadores japoneses son personas que han ido al extranjero, que han estado en Brasil y que tienen roce internacional.
IPC: Trabajaste en fábrica en algún momento de tu vida, ¿qué tal esa experiencia?
KM: Horrible. No quisiera volver, pero con mis respetos a las personas que trabajan en fábrica, porque no es un trabajo fácil. He trabajado en varias. Fue cuando jugaba en Kamiechi, después me pasé a Real Aikawa.
IPC: Crees que una persona que trabaja en fábrica puede hacer fútsal y empezar una carrera?
KM: Yo lo he hecho estando en la Furuhafu.
IPC: ¿Qué se necesita?
KM: Fuerza de voluntad nada más. Y ser bueno para levantarse temprano para ir a trabajar y acostarse a las dos de la mañana. Yo entrenaba de 9 a 11. Llegaba a casa a las 12 y comía y a eso de las 2 estaba durmiendo.
Si dormía a la 1 estaba contento. Todos saben que yo he estado así, que ahora la gente me diga "yo trabajo en fábrica, la chamba te mata". No, la chamba no te mata solo que eres flojo nada más o es que te gusta el fútbol, pero no es una pasión para ti.
IPC: Empezar no es fácil.
KM: Claro que es matador, por eso yo dejé la fábrica. Es difícil sí, pero no imposible. Es una cosa que la gente lo ve imposible. Hay muchos que tienen 18 años y puede comenzar en el fútbol sala. Yo digo como quisiera tener la edad de ellos. Yo empecé a los 21.
IPC: ¿Es cierto que tenías una enamorada que te dio a elegir entre el fútsal y ella?
KM: Todos hablan, ¿no? (risas). Tenía con ella 7 años... Hace tiempo quería que no juegue pero ella se estuvo aguantando, porque pensaba que yo me iba a tranquilizar, que lo iba a dejar, que iba a empezar a trabajar. Yo le dije a ella cuando estaba en el Fire Fox: "dame dos años, si en dos años yo no llegó a ser nada, si soy un jugador de la Liga de Kanto y sigo trabajando, te juro dejo el fútbol sala, me dedico a ti, al trabajo y lo tomo como un pasatiempo. Te doy mi palabra". Estaba contenta, nadie se imaginaba que se me iba a presentar esto. Pasó un año y gracias a Dios...
IPC: ¿Cómo te despides de la comunidad deportiva latina? ¿Quieres decir algo?
KM:Quiero agradecer a la comunidad porque la he pasado bien con ella. Los extrañaré a todos porque ya no voy a estar con ellos. Pero podré decir que de ahí he salido. Seguiré siendo el Kaoru de siempre.