La hija mayor de Alberto Fujimori no parece resentida contra su madrastra por haber dicho que se casó con él, sobre todo, para ayudarle; es más, dice que se siente "agradecida" hacia la millonaria japonesa.
"No suelo meterme en la relación de él con su esposa, lo que sí puedo decirles es que siento agradecimiento hacia Satomi Kataoka, porque ella ha estado en los momentos más difíciles al lado de mi padre, no ahora, sino en muchos años acompañándolo en el Japón", dijo la legisladora Keiko Fujimori a Radio Programas del Perú (RPP).
Y es que Kataoka dijo al semanario International Press de Japón, en declaraciones difundidas el fin de semana en Perú, que su relación con el ex gobernante peruano (1990-2000) "es más la de un padre y una hija", y fue más lejos. Según dijo, "el matrimonio tuvo lugar para ayudarlo".
Estos comentarios volvieron a despertar sospechas en torno a un supuesto matrimonio por conveniencia entre Fujimori y esta poderosa empresaria hotelera, que es casi 30 años menor que su cónyuge.
Al respecto, Keiko Fujimori matizó que "habría que ver si son ciertas o están bien traducidas (las declaraciones de Kataoka).
"En todo caso prefiero no opinar respecto a ese tema, es algo personal, es una relación de a dos, creo que un tercero está de más", acotó.
La pareja se casó por poderes en abril de 2007 cuando el ex presidente (1990-2000) aguardaba en Santiago de Chile su extradición a Perú para ser juzgado por derechos humanos y corrupción.
Pese a que Kataoka, vinculada al nacionalismo nipón, ha apoyado políticamente a Fujimori en la campaña electoral de sus seguidores en Perú (2006) y sus aspiraciones personales a obtener un escaño en el Senado de Japón (2007), nunca ha pisado la celda de su esposo en Lima.
Fujimori había estado casado con Susana Higuchi, también peruana de origen nipón, quien lo denunció en 1994 de malos tratos y se divorció poco después, por lo que su hija mayor, Keiko Sofía, asumió el rol de primera dama.