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Tokyo, 25 Mayo 2012
Dekasegi peruanos desesperados por mudanzas que no han sido entregadas hasta hoy
Luis Alvarez / Luis Álvarez / ipcdigital.com
 

En medio de las montañas de Kasugai, en la provincia de Aichi, en el límite con Gifu, se levanta un depósito al aire libre de autopartes y carros usados. En medio de ese amasijo acero de vehículos deshuasados, unas 76 cajas de cartón con nombres latinos o codificadas con números están apiladas a la espera de lo que parece ser imposible: ser transportadas a Perú.

La denuncia ha recaído sobre el peruano Ricardo Ugaz, representante de la empresa CRD LTD., Cargo Marítimo Doméstico, quien a pesar de haber cobrado por adelantado no ha cumplido hasta ahora con el envío o entrega de las mudanzas que recibió desde octubre de 2009, aproximadamente.

“Estuve enfermo, puedo probarlo, por eso no pude hacer los envíos”, dijo Ugaz a International Press vía teléfono desde algún punto de Japón. “Tengo un container retenido por la fiscalía en Perú porque me reusé a pagar coimas”, aseguró sin dar mayor detalle del contenido del container. Se quedó en coordinar una entrevista personal para ampliar su descargo frente a las denuncias de sus clientes, pero no ha vuelto a contestar la llamada de la prensa.

Entre tanto, las cajas de Kasugai permanecen a la intemperie, a penas cubiertas con un plástico azul, bajo el inclemente sol o las torrenciales lluvias que se desatan en la montaña.

En ese lugar y con la total colaboración de los administradores del depósito, el miércoles 18 de agosto IPC tuvo contacto visual con cajas de mudanza de al menos 15 personas, algunas identificadas con sus apellidos y otras con un solo nombre. Existen cajas codificadas con números cuya clave y nombre solo conoce Ugaz.

Los nombres sueltos eran “María Luz”, “Uchima”, “Omura”, “Akira”, “Nancy Inglish” o “Pércovich”, en tanto que las cajas mejor identificadas llevaban nombres y apellidos escritos a mano como Celia Brocca, Carlos Arizola Chang, Jimena Sugei, Pedro Furshio, Carlos Leon Mont, Patricia Ruiz, Victoria Portocarrero, Paola Viviana Rosales Uchida e Iván Tominaga.

Los administradores del depósito calculan que Ugaz empezó a apilar esas cajas entre diciembre de 2009 y febrero de 2010. El hombre captaba a sus clientes en Japón con avisos que ponía cada mes en varias revistas gratuitas.

El último de los avisos publicitarios por CRD LTD. apareció publicado en marzo de 2010 cuando Ugaz ya tenía apiladas la mayor parte de las cajas descubiertas en Kasugai y sufría el embargo de al menos un container en Perú.

LOS DENUNCIANTES

El peruano Richard Segovia, uno de los agraviados, dijo a IPC que su esposa hizo contrato con Ugaz en agosto de 2009 para el envío de tres metros cúbicos de menaje y pagó por adelantado 200.000 yenes.

Su esposa volvió a Perú para recibir sus enseres y meses después, después de muchos reclamos solo pudo recuperar su TV de pantalla plana, pero quebrado.

La mayor sorpresa que se llevó Segovia fue descubrir un año después varias de sus cajas de mudanza en la pila que Ugaz dejó en el depósito de Kasugai.

Sin embargo, su compatriota Adriana León de Miyamoto no ha tenido siquiera la suerte de hallar sus cajas en Kasugai. Ella reconoce haber pecado de ingenua. El primer envío que contrató en mayo de 2009 y por el que pagó 100.000 yenes no ha sido entregado hasta hoy. Sus cajas están en el container embargado.

Aún sabiendo esto, en diciembre de 2009 recibió una llamada de Ugaz. “Me hizo una oferta para enviar un metro cúbico por 65.000 yenes y acepté”, declaró Adriana.

Dos meses después, el hombre le confesó que su segundo envío no había podido salir de Japón y le prometió devolverle sus cosas. Hemos llegado a agosto y Adriana no ha recibido nada, ni en Perú ni en Japón.

Ahora, ella hace periplos que la han llevado repetidas veces hasta la montaña de Kasugai para indagar por sus pertenencias. El miércoles 18 confirmó que no están allí.

El fin de semana pasado viajó desde Aichi hasta Yaizu, en Shizuoka, donde se ha descubierto otro depósito con muchas más cajas dejadas por Ugaz.

CANSADOS DEL TEMA

Los administradores de ambos depósitos están cansados del tema y quieren colaborar con los dueños de los enseres que no han podido ser enviados a Perú porque sencillamente CMD LDT no tiene dinero para pagar el transporte marítimo pese a haber cobrado adelantado.

“Ugaz nos debe dinero de envíos anteriores, pero lo que deseamos es que la gente se lleve sus cosas”, dijeron los encargados de Kasugai.

“Nos da mucha pena porque al hacer el inventario obligatorio comprobamos que se trata del envío de incluso recuerdos muy familiares. Hemos encontrado hasta un cordón umbilical. Es decir, cosas que no tienen valor económico, pero sí sentimental”, manifestaron en Kasugai.

Por supuesto, hay camas, mesas, TV plasma, refrigeradoras, computadoras, un sillón de masajes, juguetes y hasta instrumentos musicales.

La peruana Adriana contó que en su segundo envío había colocado hasta miso, ramen y pescaditos secos que eran para un peruano que vivió en Japón y que se enfrenta a la muerte por un cáncer terminal.

“Es el esposo de una amiga a quien en estos últimos momentos queremos complacerlo con aquellas cosas que más le gustaban en Japón”, dijo Adriana. Pero todo eso tendrá que esperar.

¿QUÉ PASARÁ?

Al cierre de esta edición el abogado japonés Kotaro Tanaka, el mismo que logró la indemnización de la fiscalía japonesa para el peruano Akira Ysmael Ychinose por detención equivocada, se ofreció a encabezar el reclamo de los agraviados por Ricardo Ugaz y su empresa Cargo Marítimo Doméstico.

“Primero hay que hacer una carta para la cancelación del contrato y solicitar indemnización por el daño causado por el incumplimiento del compromiso”, dijo Tanaka.

Las oficinas de Defensa del Consumidor de Aichi, Gifu y Shizuoka que fueron consultadas por IPC han opinado en el mismo sentido.

La oficina correspondiente del Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo de Japón dijo de la empresa de Ugaz no tiene licencia para operar en el sector.

En Perú, su vida también puede complicarse. Según el e-mail remitido a nuestra redacción por María Seto Díaz, otra de las agraviadas que está en ese país, el pasado 23 de julio se ha presentado una denuncia contra Ugaz ante la DININCRI, la Dirección Nacional de Investigación Criminal de la Policía Nacional del Perú.

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