| Tokyo, 26 Mayo 2012 | |
| ¿Abolir o no abolir la visa nikkei?: EDITORIAL | |
| INTERNATIONAL PRESS | |
| Kanto - Tokio - / Luis Álvarez / Elsa Inamine/ ipcdigital.com | |
El viceministro de Justicia de Japón, Taro Kono, en una entrevista exclusiva concedida a International Press, ha dado la campanada: un nuevo proyecto de reforma de la política migratoria, que ha sido presentado a principios de mes, sugiere abolir la visa creada en 1990 especialmente para los descendientes de japoneses y exigirá al nikkei para su ingreso a Japón las mismas condiciones que se solicitarán a cualquier trabajador extranjero. A los que ya residen en el país se les exigiría un cierto nivel de conversación, lectura y escritura del idioma japonés para renovar la visa de trabajo de tres años. Kono dijo que el proyecto, que ha sido elaborado por el equipo de estudios sobre política migratoria que él lidera, debe ser debatido por los ministerios que tengan relación con el tema, y se divulga ahora para buscar la mayor cantidad de opiniones dando inicio a un amplio debate. En la década de los 90, ciñiéndonos a las declaraciones de Kono, a Japón le interesaba el ingreso de trabajadores extranjeros que cubrieran una demanda de mano de obra barata. Y cuando creó la visa de residente teijusha para los nikkei, pensaba en eso, "no la creó en consideración a los lazos de sangre como decía la versión oficial", afirmó Taro Kono. Con lo primero Kono no revela gran cosa. Es más, se quedó corto. No solo se trató de traer mano de obra barata sino que además se les destinó a trabajos pesados y sucios mientras se les dejó en manos de verdaderas mafias de traficantes de personas. ¿O no? Y vamos. ¡Quién va creer que la "versión oficial" no era cierta como sostiene el viceministro! Se creó la visa nikkei porque se pensó que esos "lazos de sangre" podrían traducirse en buena adaptación a la cultura japonesa. Para nosotros esa lógica era correcta. Fue bien pensada a pesar de que Kono sostenga que fue "una política equivocada". Errada pudo haber sido la falta de previsión del gobierno japonés para recibir a esa gente o gran falla no haber reglamentado la recepción de técnicos capacitados no nikkei que en Sudamérica los hay muchos y buenos. Kono también se pregunta por el futuro que tendrán los hijos de los inmigrantes "que no hablan ni portugués ni japonés". Una preocupación lógica y válida, sólo que tardía. ¿Cuántas veces en estos quince años se le dijo a Japón que debía invertir más recursos en la educación de esos chicos? ¿Cuántas veces se le reclamó más programas especiales de enseñanza del idioma? Hoy Japón corregirá, exigirá preparación y montará programas, más que seguro con dinero público. Eso está magnífico. La pregunta de ahora es: ¿qué haremos con esos chicos desadaptados, con el futuro roto y mucho tiempo perdido por culpa de la inercia estatal? Hoy Japón cura una enfermedad porque su famosa tradición previsora no valió para el inmigrante, fuera éste nikkei o no. Y cura sin anestesia y a corazón abierto, lo hacen enlodando la buena imagen que miles de inmigrantes nikkei han construido en este país, en la mayoría de casos sin un yen del Estado japonés y apenas sosteniéndose sobre su propio Sobre esta valoración, el gobierno deberá hilar muy fino en la implementación de su reforma de la Ley de Inmigración. No es necesario abolir la visa nikkei, pero sí es urgente promocionar y exigir el aprendizaje del idioma japonés, ocuparse de los jóvenes y fomentar la relación entre inmigrantes y japoneses para crecer como sociedad. Harían bastante en proponer que el requisito del idioma y los niveles de capacitación |
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