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Tokyo, 26 Mayo 2012
¿Debió Alan García abofetear al hombre que lo insultó? Por Enrique Higa
PERÚ POLÍTICA
IPC Peru /
 

Algunos sostienen que el presidente Alan García hizo lo correcto, que tenía que defenderse del tipo que lo agravió gritándole “corrupto”. Incluso el mandamás del Poder Judicial, Javier Villa Stein, dijo que García bien podría haberle asestado un puñetazo al malcriado. Luego añadió que solo “en un país de maricas se permite que se insulte a la gente sin hacer nada”.

En la trinchera opuesta están a un paso de declarar héroe a Richard Gálvez –el joven que insultó a García mientras éste visitaba el hospital Rebagliati–, por haber tenido la audacia de decirle al presidente lo que muchos piensan.

García negó la agresión a Gálvez; solo admitió haberle gritado “vete al carajo”. Más aún, manifestó que el tipo lo llamó “hijo de puta”, y que él, como presidente, no podía tolerar que lo insultaran, que se metieran con su mamá y, para colmo, delante de su hija, quien lo acompañaba en su recorrido por el hospital.

Sin embargo, según diversos testimonios, García sí abofeteó a Gálvez. Además, éste aseguró que nunca le dijo “hijo de puta” al presidente.

¿Hizo bien Alan García al golpear a Gálvez? No, porque un presidente no debe bajar al llano para liarse a trompadas con nadie (bueno, no fue una pelea, pero sí una agresión física). Debió ignorarlo o llamarle la atención, pero jamás pegarle. ¿Se imaginan a un mandatario, en cualquier parte del mundo, respondiendo con una bofetada cada vez que alguien lo insulta?

Sin embargo, de ahí a justificar la acción de Gálvez hay un gran trecho. Nos guste o no, Alan García es el presidente del Perú. La libertad de expresión no es carta blanca para atacar verbalmente a nadie, menos al jefe de Estado.

Todos debemos calmarnos. El presidente García, que además de patear (no olvidar la famosa patadita a Jesús Lora) también cachetea; ese desaforado señor Villa Stein, que seguramente preferiría vivir en un país de trogloditas que resuelven sus diferencias a golpes; Gálvez, que debe ahorrarse sus insultos para cuando juegue la selección de fútbol; y los fanáticos de uno y otro lado que promueven la violencia física y verbal.

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