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Tokyo, 26 Mayo 2012
Jaime Bayly, vuelve pronto. Por Enrique Higa
PERÚ TELEVISIÓN
IPC Peru /
 

La televisión peruana se empobrece sin Jaime Bayly. Podrá ser egocéntrico, arbitrario, excesivo, autodestructivo y cruel, pero se le extraña.

Bayly es el único periodista o showman peruano capaz de sostener un programa de dos horas o más sin reportajes, sin entrevistas, solo monologando, expeliendo lo que le sale de las tripas, atacando, apologizando, burlándose, satirizando hasta al mismo presidente, en suma, haciendo lo que le da la gana.

Ni sus críticos más acérrimos podrán negar que es brillante y divertido. A veces hastían sus obsesiones monotemáticas (por ejemplo, ametrallar a Lourdes Flores), pero en un medio tan famélico como la televisión peruana, donde la inteligencia es sospechosa y mal vista, la ausencia de Bayly es lamentable.

Y no solo la suya. Por una u otra razón, César Hildebrandt y Beto Ortiz tampoco están en pantalla. ¿Es coincidencia que los tres periodistas peruanos más inteligentes e insumisos no tengan cabida en la televisión? Obviamente no.

Volviendo a Bayly, su influencia en las elecciones de la última década ha sido grande. En el 2001 presentó al país a Zaraí Toledo, y si bien no consiguió impedir que Alejandro Toledo llegara a Palacio de Gobierno, la renuencia del entonces presidente a reconocer a su hija originó una crisis política que casi le cuesta el cargo.

En el 2006 le hizo una entrevista a Lourdes Flores que aún se recuerda, pues la puso en aprietos con preguntas personales de índole sexual. Desde entonces la presidenta del PPC se ha negado a ser entrevistada por El Francotirador.

En la segunda vuelta apostó a fondo por Alan García para cerrarle el paso a Ollanta Humala, y su persuasiva prédica influyó en un sector de votantes que por miedo al líder nacionalista se refugió en la candidatura aprista.

Ese mismo año, Bayly fue decisivo para que el hijo de su entonces amigo Christian Meier fuera elegido alcalde de San Isidro.

Sin embargo, el Francotirador nunca ejerció tanto poder como en las recientes elecciones municipales. Primero demolió la candidatura de Álex Kouri (aunque este logró recuperarse ligeramente poco antes de ser tachado) y luego le pinchó los neumáticos a la combi de Lourdes Flores.

Asimismo, se la jugó entero por Susana Villarán. Sin Bayly, probablemente ella no hubiera ganado. La candidata de Fuerza Social no necesitó invertir en comerciales televisivos, pues tuvo en Jaime a su mejor propagandista.

Unos días antes de ser desalojado, Bayly anunció que solo permanecería en Frecuencia Latina hasta diciembre. Estaba enfadado con el canal, que había expresado su desacuerdo con él. Para el escritor, la lentitud en el conteo de los votos de las elecciones municipales traslucía un fraude en marcha, supuestamente dirigido desde las alturas del poder, léase Alan García, cuya candidata era Lourdes Flores.

Jaime no tuvo que esperar hasta fin de año para apartarse de la televisión. Nadie sabe –quizá ni el mismo– cuándo retornará. La campaña electoral del 2011 será aburrida sin él.

Los candidatos presidenciales respiran aliviados. Sin Bayly en pantalla, no hay nadie que pueda desnudar sus miserias, ridiculizar sus pomposos discursos, rebajarles el copete.

Ojalá vuelva pronto. Los políticos no se la pueden llevar tan fácil.

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