| Tokyo, 26 Mayo 2012 | |
| La inseguridad sobre niños crece: EDITORIAL | |
| INTERNATIONAL PRESS | |
| Kanto - Tokio - / Luis Álvarez / Elsa Inamine/ ipcdigital.com | |
La muerte de dos niños de primaria en apenas un mes en la lejano y casi despoblada ciudad de Fujisato, en la prefectura de Akita, no ha hecho más que profundizar la preocupación en Japón sobre la cantidad de monstruos que siguen sueltos al acecho de pequeñas víctimas. La policía investiga la muerte del niño Goken Yoneyama, 7 años de edad, que el miércoles 17 de mayo desapareció en el trayecto entre un parque de la zona y su casa, separados por solo 40 metros. Un recorrido tan corto para una tragedia tan grande. El cuerpo de Goken, con signos de haber sido estrangulado con una cuerda, apareció al día siguiente en la orilla del río Yoneshiro de la misma localidad, el mismo lugar donde semanas antes se halló el cadáver de Ayaka Hatakeyama, de 9 años. Ayaka salió de su casa para visitar a una amiga y no volvió más. Pero tanto como las pérdidas, lo que más hace sufrir a la sociedad japonesa es que hasta el momento la policía no ha sido capaz de hallar una sola pista que conduzca al asesino. En 2005 la Policía Nacional registró 27 casos de alumnos de primaria que fueron víctimas de asesinato o intentos de asesinato en todo el país. No hay sitio seguro. Los ataques se han producido en lugares tan citadinos como Hiroshima, apartadoscomo Akita, e incluso de alta concentración de extranjeros como Tochigi. Hay desconcierto en la escuela japonesa que no ha hecho mejor cosa que asumir que la inseguridad de sus alumnos no desaparecerá solo con desearlo. No se puede colocar un policía tras cada niño. Por eso, los cursos de defensa y evasión para los pequeños ya se han puesto en práctica. Hoy los niños de la primaria han recibido en su gran mayoría unas alarmas que cuelgan de sus mochilas para activarlas ante el menor peligro. En algunos lugares, a modo de prevención, se ha prohibido incluso que los escolares lleven en la solapa, cuando van por la calle, los distintivos con su nombre y grado de estudio. Se quiere evitar que desconocidos accedan a cualquier dato que les permita entrar en confianza con el escolar. Si usted, amigo lector, tiene un niño en la primaria japonesa ha tenido que recibir junto con el mapa de trayectos autorizados por la escuela para la vuelta a casa una hoja con sugerencias para un retorno seguro. Los consejos, indudablemente, no son solo para los niños. Son los padres los llamados a explicarlos y ejercitarlos junto con sus hijos. Una de esos pide a los padres tomarse su tiempo e identificar junto al niño algunos lugares de seguros ante cualquier amenaza o persecución. Nos preguntamos cuántos padres de familia extranjeros han tomado conciencia del estado de alerta que se vive en la escuela de sus hijos y hasta qué punto conocen el estado de ánimo de sus pequeños. Es lógico pensar que deben estar sintiendo miedo y que necesitan de la imagen paterna apoyándolos en este trance de alguna manera. Un aviso comercial con versiones para televisión, radio y periódico producido por la empresa Dentsu, la gigante de la publicidad local, ha generado un impacto tremendo en la sociedad japonesa. El anuncio llama la atención sobre los secuestros y asesinatos de niños con la voz de una mujer que dice: "El que se aparta del grupo se convierte en víctima", mientras La voz de un hombre recuerda entonces: "El 82 por ciento de los casos de secuestro se ha producido cuando el niño se encontraba solo. Su niño no debe quedar solo... no debemos dejarlo solo". El aviso empezó a difundirse solo en Kansai, pero ha tenido tan buena repercusión que su emisión es ahora nacional. Se emite desde noviembre del año pasado en Como vemos, Japón está embarcado en este esfuerzo por despertar mayor conciencia |
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