| Tokyo, 26 Mayo 2012 | |
| Los ataques a Sofía Vergara y Reimond Manco. Por Enrique Higa | |
| PERÚ OPINIÓN | |
| IPC Peru / | |
En la serie norteamericana Modern family, Gloria, una mujer colombiana, se queja con su esposo de la visión estereotipada que éste tiene de su país. “Porque en Colombia nos tropezamos con cabras y matamos gente en la calle. ¿Sabes lo ofensivo que es eso? ¡Como si fuéramos peruanos!”, exclama. El exabrupto de Gloria, interpretado por la actriz Sofía Vergara, ha indignado a muchos peruanos, entre ellos autoridades como la Defensora del Pueblo y el embajador del Perú en Estados Unidos. Sofía Vergara se ha convertido, casi, en una persona non grata en el Perú. ¿No es demasiado? Modern family es una comedia. Sofía es una actriz. Gloria es un personaje de ficción. Si la actriz hubiera dicho lo que dijo Gloria en una entrevista a un medio, por ejemplo, seguramente habría habido motivos para molestarse, pero –es necesario remarcarlo– lo dijo la mujer que encarna en la serie. Quienes han alzado su voz contra Sofía Vergara en “salvaguarda” de la imagen del Perú, ¿han pensado en la imagen que proyectamos cuando la Defensora del Pueblo y el embajador peruano en Estados Unidos hacen una cuestión de Estado de una frase infeliz dicha no por un presidente o un ministro en un foro de la ONU o en una reunión de Unasur, sino por la protagonista de una comedia? Además, ya adentrándonos en la ficción, quien queda como una zapatilla es la mujer que interpreta Sofía Vergara. Se revela tan rehén de los prejuicios como su esposo. La intención del guionista de la serie ha sido ironizar sobre Gloria, que responde a un estereotipo –aquello de lo que reniega– con otro estereotipo. Otra víctima de la furia de muchos peruanos en estos días ha sido Reimond Manco. La hinchada del Sport Boys, contra el que jugó Juan Aurich, su equipo, lo hostilizó arrojándole botellas de plásticos y otros objetos, y desplegando en la tribuna una banderola en la que se leía: “Manco, el fracaso es tu realidad”. Y los rosados no son los únicos que agreden al jugador; a donde va es blanco de la cólera popular. ¿Por qué la gente se ensaña tanto con él? Sí, es engreído, indisciplinado y antipático, pero se le trata con excesiva dureza, como si fuera “marca”, violador o piraña. Por Dios, ¿cómo se puede tachar de fracasado a un joven de veinte años? ¿Qué delito ha cometido Manco? Es solo un futbolista, un tipo que hace tres años era pobre y anónimo. La fama se le ha subido a la cabeza, pero ¿qué chico de 17 años (la edad que tenía cuando emergió a la luz pública como el astro de los Jotitas) está preparado para aguantar en pie la embestida del tsunami mediático? No todos pueden ser genios y humildes como Messi. ¿Y si en vez de insultarlo intentamos apoyarlo? No, eso no significa avalar sus desplantes ni pasar por agua tibia sus malacrianzas. Apoyo no es sinónimo de complicidad, sino de orientación y mano firme cuando sea necesario. Manco ha sido separado indefinidamente de la selección por su escapada en Panamá. Sanción justa a un jugador que ha demostrado poco apego a la camiseta nacional. ¿No es suficiente castigo? Los ataques a Sofía Vergara y Reimond Manco revelan más cosas de los atacantes que de los atacados. |
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