| Tokyo, 26 Mayo 2012 | |
| Fujiya, la pastelería que transformó la Nochebuena en Japón | |
| JAPÓNICA | |
| Luis Alvarez / | |
Estamos en Japón pero basta con salir a la calle para recordar que se acerca la Navidad. Eso sí, una Navidad muy comercial, como dicen los latinos radicados en estas tierras. Y es que para los japoneses esta es una fiesta para niños y jóvenes. Tan sólo alrededor del 1% de la población japonesa es cristiana y eso, indudablemente se nota cuando llegamos a esta época del año. El acto cumbre de la Navidad japonesa es el momento en que, sentados a la mesa, en familia o con los amigos, los japoneses degustan una deliciosa torta de crema chantilly adornada con fresas. Este tradicional kurisumasu keeki se ha convertido en un símbolo de esta fiesta en Japón. Aquí, en panetón que se consume en muchos países de occidente es una costumbre solo de inmigrantes. FUJIYA, LA PIONERA El primer fabricante de la torta navideña fue la confitería Fujiya, conocida por Pekochan, la linda muñequita que está en la puerta de todos sus establecimientos. El fundador de Fujiya, Rinemon Fujii, pasó seis meses en Estados Unidos donde conoció la cultura del café y el lujo de comer dulces. A su vuelta, en 1910, Fujii inauguró la pionera pastelería y lanzó ese año la primera torta de Navidad en el archipiélago: un simple bizcocho cubierto de azúcar y decorado con bolitas de color plata. Fujii estudió varias recetas de pasteles y dulces de todo el mundo e ideó sus propias creaciones. Una Navidad hizo una torta cubierta con crema de varios colores que tuvo un gran éxito. También fue obra Fujiya la que hoy es el dulce más popular de Japón, una torta blanca decorada con fresas rojas y que se conoce con el nombre de shooto keeki. Según la compañía, fue inventada en la era Taisho (1912-1926). DISUFIÓN DESPUÉS DE LA GUERRA Muchos japoneses que vivieron los duros años de la Segunda Guerra Mundial y de la posguerra, creen que la comida más dulce es la mejor. Durante estos años, el país carecía de alimentos y los nipones sufrieron hambre extrema. Además, la distribución del azúcar y de la harina estaba bajo control estatal. Comer una torta era para ellos algo excepcional. Los más dichosos fueron aquellos huérfanos de guerra que vivían en la casa de St. Joseph. En 1946 estos niños celebraron la Navidad por primera vez y recibieron tortas y frutas como regalo de Papá Noel. “Nunca olvidaré el sabor tan dulce de aquella torta”, dijo uno de aquellos pequeños. Otros que tuvieron suerte fueron los escolares de una escuela de primaria de Tsurumi, en la ciudad de Yokohama (Kanagawa). En 1949 una pastelería hizo 600 tortas navideñas para venderlas de manera clandestina pero fue descubierta por la policía. Las autoridades se incautaron de aquellos dulces y los repartieron entre los escolares. Los menores se pusieron contentísimos con un kurisumasu keeki, que nunca antes habían visto. Después de la Segunda Guerra Mudial fueron desplegados en Japón militares estadounidenses, y fueron ellos quienes difundieron las fiestas navideñas. Otro hecho significativo fue que en 1950 se levantó el control sobre el azúcar y la harina, lo cual permitió producir una gran cantidad de tortas. Fujiya lanzó entonces varias tortas decoradas para Navidad que se vendían como churros. Muchos asalariados hacían cola frente a las pastelerías para volver a sus hogares con un kurisumasu keeki. La explosión demográficano no hizo sino aumentar la demanda. Hoy la graciosa Pekochan de Fujiya recibe a los clientes en la entrada de cada local vestida de Papá Noel. |
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