| Tokyo, 26 Mayo 2012 | |
| Irma Aráuz: Desde mi ignorancia hasta la oportunidad de aprender | |
| NOTICIAS OPINIÓN | |
| Luis Alvarez / | |
Cada jueves por la noche desde hace 12 años aproximadamente, al llegar a casa y sacar el correo del buzón encontraba la edición del IPC. Antes de hacer cualquier cosa, abría el periódico en la mesa en toda su extensión con una taza de café y empezaba a saborear en forma panorámica TODO. Disfrutaba ese tiempo verdaderamente que me aislaba de lo que sucedía alrededor y demoraba mis demás obligaciones. Al mismo tiempo que aprendía, me enteraba de lo que sucedía en nuestra comunidad. Hace poco más de un mes aproximadamente el editor de nuestro IPC en español me llamó para avisarme que nos mudábamos a la versión digital. Yo asustada le pregunté: ¿Qué pasa? A lo que él solamente me dijo que deberíamos “modernizarnos”. Cosa que me asustó mucho, ya que la palabra “modernizar” en lo personal me causa ansiedad al pasar de lo conocido a lo desconocido. El shock no me permitió expresarme como era debido en ese momento, pero después de un tiempo, al asimilar la pérdida de mi ritual semanario, me di la oportunidad para escribir a manera de reflexión, mi entrada en este mundo de las letras y para ello me gustaría citar a Víctor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Así es queridos amigos, las crisis nos dan la oportunidad para cambiar y ese cambio generalmente es para mejorar. El miedo existe, la ansiedad por el futuro existe pero enfrentar nuevos retos nos da la oportunidad para crecer y hacer muchos cambios en nuestra vida. En forma personal quisiera compartir con ustedes parte de mi vida y aunque les cause risa (que a mí también me causó) créanme que todo eso cambió mi vida y me ha enseñado aún más. Mientras mis hijos eran pequeños me dediqué durante mucho tiempo a ser espectadora o como dijo nuestro querido Gonzalo Robledo en la última edición del 9 de octubre de 2010, me dedicaba a ser “visitante”. Pero, el tiempo pasa y un día me presenté en la redacción de IPC para ofrecer mis servicios. Por supuesto y humildemente les digo, no sabía en lo que me metía. Pero el editor en jefe de ese entonces me aceptó inmediatamente para empezar a escribir la columna de Salud Mental. Me puse muy contenta, tendría un espacio, pero tenía miedo ¿qué les iba a decir a los lectores? ¿a quiénes me dirigía? Había otro problema: no sabía escribir o más bien cómo empezar a hacerlo. Había tantas ideas que todo lo que escribía parecía un rompecabezas. Me demoraba casi una semana en escribir un artículo y cuando respiraba con alivio de haberlo terminado, empezaba el siguiente. Otro de los problemas es que yo no tenía computadora y todo lo hacía a mano y lo mandaba por fax y en la redacción, pobre del que le tocara mi página, porque tenía que reescribirlo. Por fin compré una computadora pequeña Vaio que me acompañó durante muchos años antes de dar paso a otra y a esta que estoy estrenando en este momento con ustedes. La ansiedad y el miedo de no saber cómo escribir, dio paso a una nueva ansiedad y un nuevo miedo: ¿Cómo se apaga esto? Sabía encender la computadora pero no sabía apagarla. ¿Cómo se cuentan las letras o los caracteres? ¿Qué quiere decir: entrar, salir, subir, bajar, quemar ? ¿qué son los virus? Me da vergüenza decirlo pero mi orgullo no me permitía preguntarle a nadie y sola me adentraba en la magia digital pero aunque se rían y sé que lo harán no quería ni estornudar delante de mi computadora para no contagiarla... ¡¡¿Qué?!! Así es, no sabía lo que eran los virus ni los piratas del ciberespacio, etc. Por supuesto que ahora me río, pero imaginen a una persona que llega a un nuevo país sin saber el idioma, como les pasa a los extranjeros recién llegados. Después de “confesarme” con un amigo que se rió hasta más no poder, me inscribí en una academia de computación “Yareba dekiru” que estaba cerca de la estación. Ahí viendo videos aprendí lo básico y empecé a escribir con más seguridad. Poco a poco fui consolidando mi manera de escribir y a tener los artículos listos unos minutos antes de la hora del cierre. Pero, con alegría ahora puedo decir que todas estas experiencias y el apoyo de los compañeros de la redacción en español, me han ayudado a escribir y a expresar mis ideas con más claridad. El empezar en la edición digital no deja de darme miedo porque no sé qué es lo que deba hacer, pero sé también que como dijo Lucho (nuestro editor) vamos a modernizarnos y le creo. ¡Vamos a modernizarnos y a seguir aprendiendo! Y, para terminar vuelvo a mencionar las palabras de Gonzalo Robledo, despúes de un tiempo de haber empezado a escribir en IPC hace un poco más de 12 años, empecé mi ritual semanario convirtiéndome muy pronto también en una “residente” del International Press Digital y asidua lectora de todos los colaboradores. Ahora damos un paso adelante, pero sé que es la oportunidad que nos da la vida para tener un futuro mejor y así darles a otros la bienvenida a nuestra página no solamente para ser “visitantes” sino para ser “residentes” y quedarse con nosotros. |
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