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Tokyo, 26 Mayo 2012
No es pecado sentirse feliz, el placer no es un lujo, dice Miwa
IRMA MIWA CONSEJO
Kanto - Tokio - / ipcdigital.com
 

Por la psicóloga Irma Miwa

La mayoría de nosotros sentimos que el cansancio del cuerpo gana a las ganas de diversión y compañía. Ese cansancio y las ocupaciones nos hace no oír lo que quiere nuestro verdadero yo y nos olvidamos de que estamos vivos y de que esa vida no es eterna. Hay una frase que viene al caso la cual dice "no es pecado sentirse feliz por estar vivos" (Bruce Springsteen).

Paradójicamente muchos estamos vivos y parecemos muertos pensando que la felicidad está en trabajar y trabajar para juntar un dinerito y dedicarnos a tener una vida más cómoda en el futuro. 

Olvidamos el placer de las cosas sencillas, por mirar lejos no miramos lo que está frente a nosotros. Postergamos una caminata por dormir un poquito más, postergamos una salida con nuestros seres queridos porque es más importante el trabajo y si alguien nos aconseja descansar y divertirnos siempre hay un "pero" listo para seguir postergando el placer de regalarnos paz y tranquilidad. 

Precisamente el PLACER es la manifestación física de la dicha. Nuestro cuerpo nos enseña a sentir placer con los cinco sentidos, pero por estar ocupados casi siempre no lo escuchamos. Pero nuestro cuerpo nos enseña todo lo que necesitamos saber, solo es cuestión de abrirnos totalmente y sentir lo que nuestros sentidos nos dicen y experimentar a plenitud la maravilla de estar vivos. 

Cuando cedes ante cualquier comportamiento espontáneo que libera la dicha que hay en tu interior, creas un espacio para el placer. El placer puede producirse por medio de la vista, cuando miramos el atardecer, por medio del gusto, cuando comemos algo que nos encanta. Puede producirse por medio de un sonido o de la caricia de alguien querido. 

Estamos tan ocupados viviendo aceleradamente que creemos que el placer es un lujo para el que no hay tiempo. Cosas como hacer el amor o jugar pasan a ocupar un segundo lugar muchas veces en nuestra vida. Sin embargo, tu vida no funcionará muy bien si te niegas al placer. 

Uno de los problemas que más veo en mi consultorio es precisamente los ataques de pánico que sufren algunas personas, precisamente por encerrarse en su mundo y postergar el placer y de disfrutar un poco más con la familia o con los amigos.

El mucho trabajar y el poco jugar nos vuelve aburridos. En lo personal a veces me vuelvo así y empiezo a sentirme tensa e irritable, me canso y caigo en la tentación de dormir más de lo necesario y es cuando me doy cuenta que debo gozar un poco más. ¿Qué cosas te producen placer? Házlas con frecuencia, eso le dará alivio a tu corazón y el único secreto para poder disfrutar del placer es que le concedas tiempo y espacio en tu vida.

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